Por Jesús Vallés Gracia
Tiene que ser antes del verano. Si no es así, pues otro año perdido si existe aún, alguna esperanza para el oso pardo de los Pirineos. Las hembras han de ser liberadas esta primavera para que localicen fuentes de alimento, ganen peso y ubiquen una madriguera donde sobrevivir al invierno.
El viejo Camille, enfermo y estéril, no es más que un cadáver viviente. Aspe y Nere son jóvenes machos. Deambulan en la más absoluta soledad , en la vertiente francesa, unos treinta kilómetros al norte de los valles de Hecho y Ansó, y de “Canelito”, el huérfano de la última osa autóctona, mejor ni hablar. Las patrullas forestales aseguran que está vivo, pero esto no es más que una ficción para contentar a la opinión pública. En la naturaleza no existen los milagros, y un osezno no puede sobrevivir al invierno sin la tutela de su madre.
Pero, si insisten en que Canelito está vivo, ¿Cómo es que no muestran una foto o alguna otra prueba?
Desde hace trece años, un maná de inversiones, subvenciones, ayudas, indemnizaciones, que se traduciría en más de un millón de euros anuales, está engrasando la economía de los valles occidentales en forma de ayudas ambientales para la conservación del oso. Mucha gente se está beneficiando de este dinero público, que en tiempos de crisis y austeridad sigue llegando puntualmente cada año. El único que no se beneficia, por cierto, es el oso, porque toda la política del Gobierno de Aragón respecto a la conservación del oso no es más que una cruel impostura cuyas víctimas son las arcas públicas y el oso de los Pirineos.
Los ganaderos conocen perfectamente que el oso pardo está extinguido en el Pirineo aragonés, pero siguen protestando, siguen exigiendo más dinero por los “daños” que ese oso fantasma, inexistente, causa a sus rebaños. Los ganaderos aseguran que ellos sostienen, nada menos que la presencia humana en los Pirineos, pero eso ya no es así. La ganadería, ahora, no crea empleos, los ganaderos ya no contratan pastores que custodien los rebaños. ¿Para qué habrían de hacerlo si ellos saben que los únicos osos del valle son los que aparecen en el escudo de Ansó?. Resumiendo: Bienvenidos los dinerítos, pero del oso, ni hablar.
Entonces hay que recordar a estos señores, y sus compañeros de viaje, los cazadores, que el Pirineo no les pertenece, que tienen unos derechos de pasto, caza y otros usos, pero que, en su condición de montes públicos, sus legítimos propietarios son todos los españoles, y, lo más importante, que desde 1973, el oso pardo está estrictamente protegido por la ley.
Algunos beneficiarios de “esta protección” del oso nos acusan de romper el consenso y la paz social.
¿Se refieren a esa paz social en la que cuatro osas han sido asesinadas en diversos incidentes “fortuítos”?
¿Y el “consenso” ese del Gobierno de Aragón, es pagar, año tras año, más de un millón de euros a cambio de nada, mientras el tiempo corre en contra de los osos y la especie se extingue en los Pirineos?
El domingo, los defensores de la VIDA en los Pirineos estaremos en Ansó. Solano, Casajús y otros anti-oso, contamos ya con vuestros insultos y vuestras imprecaciones. Vuestras mentiras no nos impresionan, porque la verdad que sí que nos preocupa es que vosotros estáis a punto de exterminar al oso pardo de los Pirineos.
















Jesús, no sé si mi nombre te dice algo, soy norteleiger. Hace una década emigré a América, concretamente a Canadá, un país que seguro te gustaría cono conocer y disfrutar. Ahora puedes, porque tienes casa en Ottawa.
Si buscas en http://www.google.ca/ maps, el “street view”, está en el 35 Merton esquina Lowrey. Te espero.
Un abrazo
Pues claro que me acuerdo de ti, estimado Jose Antonio, alias “NortedelEleiger”
Si quiero ir a verte para escalar juntos. He estado en Bolivia donde ascendi tres de seis mil.
Nevado Huayna Potosi, Illimani y Cerro Sajama.
Un abrazo.
Tu amigo.
Jesus Valles